La economía española como víctima de la guerra

Incluye la demagogia pacifista derivada de la defensa de intereses nacionales y comunitarios en el caso de España. “No podemos decir que otras personas resolvieron el problema”, dijo el mismo día Josep Borrell sobre la crisis del Mar Rojo, en referencia a un conflicto en el que el Gobierno quería participar enviando tropas. Tarde o temprano, el ejecutivo tenderá a asumir su responsabilidad en una misión de simple protección de los barcos atacados por los camarotes, alias Irán y Hamás. Los costos de envío, impuestos a África por el Camino de Buena Esperanza, se han cuadriplicado porque los terroristas en Yemen han comenzado a atacar barcos que transportan mercancías a Europa. Para nuestro sector exterior, castigado por el frenesí económico de la UE, su principal mercado, el coste de tolerarlo es mayor que el trabajo de neutralización, siempre de la mano de nuestros socios y alias.